Carlos Quirosport

Cuándo no es buena idea darse un masaje

5 min de lectura

Casi toda la información sobre masaje que encuentras por ahí habla de cuándo venir. De cuándo no venir se habla poco, y es justo la parte en la que un masajista se juega la credibilidad. Aquí van las situaciones en las que te voy a decir que no, con el motivo de cada una.

¿Cuándo no es buena idea darse un masaje?

No es buena idea cuando el cuerpo está pidiendo otra cosa: reposo, o la mirada de un profesional sanitario. En esos casos el masaje no aporta nada y puede estorbar.

La lista corta, para que la tengas de un vistazo:

  • Tienes fiebre o te encuentras mal de forma general.
  • Te has hecho daño hace poco y todavía no lo ha visto nadie.
  • La zona se ha hinchado, ha cambiado de color o está caliente al tacto.
  • Estás embarazada y no lo has consultado con tu matrona o tu médico.
  • Estás en seguimiento médico por algo y no has preguntado si puedes recibir masaje.
  • Tienes la piel de la zona con heridas, irritada o con algo que no sabes qué es.
  • Has bebido alcohol.

Debajo te explico cada una.

¿Puedo darme un masaje si tengo fiebre o me encuentro mal?

Si tienes fiebre o malestar general, deja la sesión para otro día. El cuerpo ya está ocupado y lo que le viene bien es descanso, no una hora de camilla.

Hay una razón práctica añadida: si lo que tienes se contagia, en la camilla estás a medio metro de mí y luego se sienta otra persona ahí. Avisa y lo movemos. Cambiar una cita es fácil.

¿Y si me he hecho daño hace poco?

Si te has hecho daño, lo primero es que te vea un profesional sanitario, no que te den un masaje. Un golpe, una caída, un tirón al levantar peso o algo que te dejó cojeando en el entrenamiento: eso lo valora tu médico de cabecera o un fisioterapeuta colegiado.

Hay señales que dejan la cosa todavía más clara. Si la zona se ha hinchado, ha cambiado de color, está caliente al tacto o no te responde igual que el otro lado, no me llames a mí. Y si notas hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, tampoco: eso merece una consulta médica y merece que sea pronto.

Yo trabajo sobre musculatura para favorecer la relajación y el descanso. No valoro qué te ha pasado porque no estoy capacitado para hacerlo, y ponerme a amasar sobre algo que nadie ha mirado sería una imprudencia.

¿Puedo darme un masaje estando embarazada?

Puedes si tu matrona o tu médico te dicen que sí. Ellos conocen tu situación con detalle y yo no, así que la decisión es suya y no mía.

Con su visto bueno, encantado de hacer la sesión adaptando postura, presión y zonas. Sin él, no la hago. No es desconfianza hacia ti: es que no tengo la información que ellos sí tienen.

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¿Y si estoy en seguimiento médico por algo?

Si estás en seguimiento médico, pregunta primero a quien te lleva. Una frase basta: dile que quieres recibir sesiones de masaje de bienestar y pregunta si hay algún inconveniente o alguna zona que convenga evitar.

Esto vale para cualquier situación, sea la que sea. No necesito saber los detalles ni voy a pedírtelos. Lo que necesito saber es si la persona que sí conoce tu caso lo ve bien y si hay zonas fuera de juego. Con eso trabajo tranquilo.

Si estás en manos de un fisioterapeuta ahora mismo, la respuesta es la misma. Pregúntale. Muchos no ven problema en un masaje de relajación y algunos prefieren que una zona concreta se deje en paz unas semanas. Lo que diga, se respeta.

¿Puedo venir si tengo algo en la piel?

Sobre piel con heridas, rozaduras, quemadura solar, irritación o algo que no identificas, no se trabaja. Esa zona se deja fuera, y si abarca mucho, la sesión se aplaza.

No es mi campo decirte qué es eso que te ha salido. Mi campo es no empeorarlo. Si te preocupa, quien te lo mira es tu médico.

¿Se puede recibir un masaje después de beber alcohol?

No hago la sesión si has bebido. Con alcohol encima cuesta más notar dónde está tu límite de presión y avisarme a tiempo, y ese aviso es la principal medida de seguridad que tenemos durante la sesión.

Con la comida es distinto y mucho más simple: no es peligroso, solo incómodo. Si acabas de comer fuerte, espera una hora larga antes de tumbarte boca abajo.

¿Qué pasa si vengo y me dices que no?

Si al hablar antes de empezar veo que no es buen momento, no hacemos la sesión y no se cobra. Se mueve la cita al día que sí lo sea, y ya está.

Sé que da rabia haberte desplazado para nada. Pero prefiero eso mil veces a hacer una sesión con dudas. Un masaje no es urgente: puede esperar una semana sin que pase absolutamente nada.

¿Cómo salgo de dudas antes de reservar?

Escríbeme antes y cuéntamelo en dos líneas. Te digo enseguida si es cosa mía, si conviene que preguntes primero a tu médico o si directamente esto es para otro profesional.

No me cuesta nada responder eso y te ahorra el viaje. Y si la respuesta es que no soy yo quien debe atenderte, te lo diré con la misma claridad con la que está escrito este artículo.

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