Si nunca has ido a un masajista, lo normal es llegar con algo de reparo. No sabes cuánta ropa te tienes que quitar, no sabes si vas a tener que hablar y no sabes si va a doler. Te cuento cómo va una primera sesión conmigo, de principio a fin, para que llegues sabiendo qué esperar.
¿Cuánto dura la primera sesión?
El masaje dura 30, 45 o 60 minutos, según lo que reserves. A ese rato, la primera vez, súmale unos diez minutos: los de antes para hablar y los de después para vestirte sin prisa.
Si es tu primera vez y no tienes claro qué elegir, 45 minutos suele ser una buena opción. Da margen para trabajar una zona amplia sin que se haga largo.
¿Qué tengo que llevar?
No necesitas llevar nada. Camilla, toallas, sábanas limpias y aceite los pongo yo, y se cambia la ropa de camilla entre una persona y otra.
Hay dos excepciones. Si estás en seguimiento médico por algo, ven con el informe o con claro qué te han dicho, porque puede haber zonas que convenga dejar en paz. Y si vienes directo de entrenar, una muda para después no está de más.
¿Qué pasa nada más llegar?
Nada más llegar nos sentamos cinco minutos a hablar antes de que te tumbes. No empiezo el masaje en frío ni sin saber para qué has venido.
El local está en Benicalap y el horario es de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. Ven con un par de minutos de margen si puedes, sobre todo la primera vez.
¿Qué me vas a preguntar antes de empezar?
Te pregunto qué zonas notas cargadas, a qué te dedicas y cómo duermes. Con eso ya me hago una idea de por dónde empezar.
Las preguntas habituales son estas:
- Qué zona notas más rígida o sobrecargada, y desde cuándo.
- A qué dedicas el día: horas de silla, de coche, de pie o de peso.
- Si entrenas, qué haces y cuántos días por semana.
- Si duermes bien o te levantas con sensación de agarrotamiento.
- Si te han dado masaje antes y con qué presión te encontraste a gusto.
- Si hay algo en marcha con tu médico que yo deba saber.
Esa última pregunta no es de relleno. Si me cuentas que estás en seguimiento por algo, lo que toca es que se lo preguntes a tu médico antes, no que yo improvise. En ese caso te lo digo y dejamos la sesión para cuando tengas su visto bueno.
¿Me tengo que quitar la ropa?
Te quedas en ropa interior, nada más. Salgo de la sala mientras te cambias y te tumbas, y llamo antes de volver a entrar.
Durante toda la sesión estás cubierto con una toalla o una sábana. Solo queda al aire la zona en la que estoy trabajando en ese momento, y se vuelve a cubrir en cuanto paso a otra. Si en algún momento prefieres que una zona no se toque, me lo dices y ya está.
¿Te reservamos una sesión?
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¿Un masaje tiene que doler?
No, un masaje no tiene que doler para servir de algo. La presión la ajustamos entre los dos durante la sesión.
Hay zonas rígidas en las que vas a notar una presión intensa, y eso a veces se describe como un dolor bueno, el que te apetece que siga. La frontera está clara: si aprietas los dientes, aguantas la respiración o te pones tenso, la presión es excesiva y hay que bajarla. Dímelo en el momento. No hace falta que aguantes nada por educación.
¿Puedo hablar durante la sesión o mejor me callo?
Puedes hacer lo que te apetezca: hay quien habla toda la sesión y quien no dice una palabra. Ninguna de las dos cosas me molesta.
Lo único que te pido es que hables cuando haya que hablar: si la presión es demasiada, si tienes frío, si la postura te incomoda o si notas algo raro. Eso sí quiero oírlo.
¿Cómo me voy a sentir al terminar?
Lo más habitual es salir con sensación de ligereza en la zona trabajada y con bastante sueño el resto del día. Es una reacción normal.
Al día siguiente hay gente que nota algo parecido a las agujetas, sobre todo si era su primera sesión o si se trabajó con presión alta. Suele durar un día y se pasa sola. Bebe agua, no te metas ese mismo día en un entrenamiento durísimo y deja que el cuerpo haga su parte.
¿Cuánto cuesta y cómo reservo?
El precio depende de la duración que elijas y lo tienes detallado en la página de precios, sin letra pequeña. La reserva se hace online eligiendo día, hora y duración.
Si no sabes qué duración te conviene, escríbeme antes y lo vemos. Prefiero dedicar dos minutos a eso que hacerte reservar una sesión que no encaja con lo que buscas.
¿Qué pasa si llego tarde o tengo que anular?
Si llegas tarde, la sesión termina a la hora prevista, porque detrás puede haber otra persona esperando. Con lo que quede, hacemos lo que dé tiempo a hacer bien.
Si no puedes venir, avisa en cuanto lo sepas. Un hueco avisado con tiempo lo puede aprovechar otra persona; un hueco avisado cinco minutos antes se pierde. Nada más que eso.
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